Violencia en el noviazgo
La violencia en el noviazgo no debería seguir continuando, ni ninguna pareja debería dejar que suceda este tipo de cosas, deberían reflexionar lo que les esta pasando y viviendo como su pareja y terminar de una vez con la violencia, el noviazgo esta para disfrutarlo y no vivir con miedo de disfrutar uno del otro, todos tienen el poder de para decidir lo que es bueno para y ti y tu felicidad no ninguno mas.
Mas sobre la violencia
Testimonio:
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"Viví un noviazgo violento. Al principio se generó una situación muy fea de desconfianza. Llegamos hasta sacarnos los celulares para vigilar con quién, cómo y dónde estábamos. Al principio fue de su parte, después de la mía porque era también la manera que había encontrado de controlar a mi novio. Él lo hacía conmigo pero yo también lo hacía con él", contó a El Tribuno María (nombre ficticio), una joven mujer que fue víctima de violencia dentro del noviazgo.
"En los discursos que él me manejaba, me decía que era porque me amaba, que sólo me quería a su lado, hasta que eso se volvió intolerable e inmanejable. Discutíamos por todo y siempre estaba culpándome y a eso lo llegué a creer mucho. Después de un tiempo y cuando decidí dejarlo, comenzó la violencia física. Como suele suceder en estos casos, después de todas las agresiones llegaba la etapa de arrepentimiento: 'Nunca más lo haré, me muero si no estoy con vos'. Palabras que me convencían. Creía que era 'el hombre de mi vida', por la forma en cómo me amaba. Todo resultó una gran mentira, porque me manipulaba todo el tiempo, hasta cuando estaba en clases, estudiando para rendir, con compañeros, cualquier excusa era buena", relató María.
Lejos quedaron aquellos momentos para ella. Hoy, su vida es otra, y el cambio llegó de la mano de la decisión de romper el circulo de violencia.
"Comencé a hacer terapia, porque tenía una sensación de angustia, miedo y tristeza todo el tiempo. Además de una autoestima anulada completamente. Cuando empecé a entender el por qué de mi depresión, el por qué de mi tristeza, fui empoderándome y fortaleciéndome, decidí hablar con él. Ese día, ya estaba manipulándome con que si lo dejaba se moría, y todo lo demás, entonces nos sentamos y hablamos. Le dije que me estaba haciendo daño, que eso no era amor, y que el tenía que ir a un psicólogo porque lo que estaba haciendo tampoco le hacía bien a él. No entendió. Me persiguió casi dos semanas, puse denuncia y me dieron una cautelar de prohibición de acercamiento. Al mes y medio se fue de la provincia, y siguió amenazando por mensajes, llamadas, cambié mi número y no supe más de él", contó la mujer que actualmente trata de que otras no experimenten lo mismo.

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